miércoles, 30 de abril de 2008

a quien lo lea...

A quién lo lea:

Me miráis a los ojos cada vez que voy en vuestra búsqueda; taladráis mis retinas cada vez que sigilosa, me adentro en vuestros cuerpos para arrebataos el alma. Me observáis temerosos, porque sabéis que seré lo último que vean vuestras pupilas. Me conocéis desde siempre y a pesar de eso, mi presencia, os aturde.

Os aferráis a la vida justo en el momento que os toca dejarla, aún a sabiendas que soy implacable, que soy poderosa, que soy irreversible y que soy necesaria.

Os atormentáis al otearme pues os culpáis de no haber vivido. Por pensar que en vano han pasado vuestros días y sin prever mi visita aguardáis siempre a realizar vuestros sueños y a cumplir vuestros deseos en un futuro que ahora ya no existe.

Mi llegada nunca es esperada, a pesar de que me aguardáis desde vuestro nacimiento y que sabéis que irremediablemente llamaré a vuestras puertas. Pero todos me veis lejana aún sabiendo que las sorpresas y la casualidad me llevan a actuar sin premeditación.

No me obliguéis a actuar inesperadamente, pues yo también sufro cuando miles de personas son abocadas a mi manto por el placer y el orgullo de unos. Cuando las madres, agonizantes, me miran y me suplican que también las lleve junto a los hijos que les arrebato y cuya cita aún era lejana. No obligadme a llevaos por capricho y placer, pues soy yo quien posteriormente sufro la amargura de los que se quedan y cuya vida ha sido destrozada únicamente por ideologías, envidias o mero deseo sin fundamento.

Ninguna vida es para mí más suprema que otra y así lo demuestro, y sin embargo vosotros, que tanto me odiáis, hacéis por llamadme incansablemente para demostraos los unos a los otros que sois poderosos porque sabéis evocarme. Yo no estoy en ningún bando, solo actúo por necesidad biológica, sois vosotros los que me manejáis a vuestro antojo y hacéis de mí la desdicha de los pueblos.


Si la vida fuera vida y la vivieseis, se aceptaría mi llegada como el fin de todo cuento, pero al no ser vida y convertirse en tedio, siempre los anhelos de vivir algún día, topan con mi inesperada y fatídica misión.

Vivid ahora que os dejo la oportunidad durante este tiempo de disfrutar este paseo por el mundo. Dejad vuestras preocupaciones a un lado, pues no os servirán de nada el día que aparque mi mano en vuestro pecho.

Abríos ahora a la vida y cumplid vuestros deseos o por lo menos perseguidlos hasta que os sintáis satisfechos y plenos, y sólo de esta manera comprenderéis que mi labor es humana aunque os parezca lejana.


Nos veremos...

1 comentario:

daNisvsThunderforce dijo...

Simplemente brutal, contundente diría.
Por si acaso cerraré los ojos para no "vernos".