La felicidad es y está
Lanzada la hipótesis, comienzan a disparase las respuestas.
¿qué es realmente la felicidad?, ¿es algo cuantitativo?, ¿es algo que devenga de lo material o es pura utopía?...
Las disparidad de opiniones a cerca de sus posibles respuestas ha posicionado siempre al hombre en varios flancos.
Psicológicamente, hablar de felicidad nos coloca frente a una ausencia de dolor... si ahondamos en el significado de esta palabra, obtenemos por definición un “exceso de estimulo”, es decir, un estímulo recogido y procesado por nuestros sentidos y cerebro que se transforma e interpreta como una molestia, que lleva a alejarnos de ese estímulo que quizá en dosis menores sería agradable, pero con un incremento nos conduce a repudiarlo.
Materialmente, la palabra felicidad tiene muchos más posicionamientos y es mucho más ardua en su comprensión, puesto que el concepto felicidad en relación a bienes materiales está íntimamente relacionado con la condición social y el entorno tanto social como natural, en que estemos imbricados a diario. Para algunos, el tópico de que “el dinero no da la felicidad” es mera habladuría, y a pesar de forjar una coraza frente a sus pensamientos, pues hoy en día está mal vista la palabra “materialismo” (aún desprendiéndose de la filosofía marxista que poco tiene que ver con su significado actual), siguen regodeándose de sus riquezas y embalsamando sus ideales.
Para otros, que la felicidad no radique en la economía, es una coletilla empleada para sazonar su desdicha en un intento de aspiración al primer grupo citado. E intentan aparentar que son felices, pues creen que los primeros sí lo son, y cubiertos de legañas, se afanan en amasar sumas que nunca taponarán la verdadera felicidad que aún llamando a sus puertas mantienen cerradas por carpinteros virtuales. Realmente la felicidad radica en los bienes materiales o personales más recónditos, en los que nadie suele fijarse. En las pequeñas cosas que acompañan a diario y que a pesar de pasar desapercibidas no debemos enmascarar. La felicidad está en las personas, tanto dentro como fuera. Está en los estímulos que a diario se reciben, está en el interior de cada uno, en forma de recuerdos, de sueños, de añoranzas y de aspiraciones, está en el carisma de los que nos rodean y que emanan hacia nosotros, en el logro de aspiraciones o aprendizaje del fracaso que nos produce no conseguirlas, está en la propia tristeza y en la depresión, pues sin contrarios no se equilibrarían y ésta no existiría.
La felicidad está en aquel cenicero cubierto de colillas que a diario vaciamos y olvidamos en el alféizar de la ventana, donde cada noche, quemamos esperanzas por encontrarla.

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